Existió, en la Edad más o menos Media, una espada de nombre Excalibur, y un caballero que la portaba: el Rey Arturo. Eso nos dicen las crónicas de Chrétien de Troyes y Thomas Malory (también algo añadió el frutero de la esquina). Pues bien, lo que no dice ningún libro es que estos autores se basaron en una historia anterior, muy anterior (cinco minutos por lo menos), sobre una espina de nombre Excaliburro y una dragona llorona. Y de ahí surgió la leyenda artúrica. ¡Créannos!
“Excaliburro (un cuento medieval y a la vez no medieval)” relata todo esto que decimos. Lo hemos hecho con payasos, y payasas, y bocinazos aquí y allá, para que todo sea más ameno. Pero este cuento es real. Tan real como lo puede ser una noche soleada.
“Excaliburro (Un cuento medieval y a la vez no medieval)” está protagonizado por Funifá y Lufo, y por Noe y Sandra. Y como estrellas invitadas: Tato (payaso carablanca) y Dilema (mago).
¡Escuchen este cuento que, más que un cuento, es un cuento!

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